Entre los diferentes vinos mediterráneos que puedes degustar en la zona de Alicante se encuentra el vino Fondillón. Ha tenido una notoria importancia a nivel mundial en siglos pasados y hoy está considerado como un auténtico tesoro. A continuación, te mostraremos la trepidante historia y las características más relevantes de este peculiar producto gourmet.

La historia del Fondillón, el vino con más solera de Alicante

Se estima que el cultivo de la vid y la elaboración del vino en España se remonta a los tiempos en los que los fenicios desembarcaron en España. Es decir, hace más de 3000 años que se conoce esta bebida en nuestro país. Para el tiempo de los romanos, el cultivo de la uva se extiende con fuerza por gran parte de la costa mediterránea española, incluida Alicante.

Los vinos de Alicante traspasan fronteras y son conocidos hasta en la misma Roma, donde llegan a través de las pedregosas calzadas en carretas repletas de ánforas de barro. Hoy en día se pueden ver algunos vestigios arqueológicos en la región con muchos de los recipientes que se utilizaban.

Tras el periodo romano llegó la conquista árabe y la producción de vino se mermó considerablemente. Curiosamente no se prohibió ni la elaboración ni el consumo, aunque sí se pidió discreción al respecto. Esto permitió que se continuara fermentando vino y que no se perdiese la tradición adquirida.

Después de la gobernación árabe, una vez ocurrida La Reconquista, los viñedos vivieron momentos muy bajos. Llegó un tiempo en el que las tierras pertenecían a los nobles, sin que fuesen cuidadas o explotadas por los legítimos dueños. Es ahí, en ese periodo, en el que nace el Fondillón. ¿Cómo pudo ser?

Las tierras que antes explotaban los agricultores bajo el gobierno romano y árabe, ahora pertenecían a los nobles españoles. Estos no permitían la libre explotación de las tierras, lo que incluía la ganadería, la caza y la agricultura. Sin embargo, sí se permitía que los lugareños recolectaran lo que quedaba del fruto de la vid.

Las vides no recibían apenas cuidados y una gran parte se perdió. Aun así, los agricultores podían dedicarse a la rebusca y quedarse con los pocos racimos que no se habían recogido. Esto ocurría a finales del verano y principios del otoño, con lo que las uvas estaban sobremaduradas, casi pasas. A pesar de ello, las recogían y las fermentaban para obtener vino.

El prensado daba un líquido denso, que fermentaba más despacio. Se juntaban dos factores en la elaboración del vino de los pobres, la uva semiseca y una fermentación muy lenta. El resultado fue sorprendente, un vino de calidad excepcional y un sabor incomparable, el Fondillón.

Para el siglo XV comienza a reconocerse fuera de nuestras fronteras, con el nombre de Vino de Alicante. Siglos más tarde era uno de los más reconocidos a nivel mundial. El mayor repunte ocurre en el siglo XIX, cuando ya era conocido hasta en el lejano Oriente. Por aquel entonces el oidio y la filoxera causan estragos en los viñedos franceses, alcanzando una relevancia especial nuestro vino.

Los franceses se ven obligados a recurrir a las viñas de nuestro país para mantener su nivel de demanda. Firman tratados y la producción aumenta hasta límites nunca antes vistos. Algunos de los escasos vinos franceses son mezclados con los alicantinos, y el Fondillón pasa a ser el más cotizado de los caldos españoles.

Tal llega a ser el reconocimiento que algunas obras literarias de Francia y del mundo entero mencionan al Fondillón o a los vinos de Alicante en sus páginas. Pero no todo iban a ser ventajas, a finales de ese siglo llegaron los problemas.

A finales del siglo XIX los viñedos franceses se han recuperado. Los tratados con los españoles llegan a su fin y deciden no continuar importando más vino. Los viñedos pasan a tener sobreabundancia y, al no tener salida, dejan de ser rentables.

Para colmo de los males, la plaga que había azotado a los franceses ahora pasa a ser un problema de los españoles, que ven como la filoxera arrasa cultivos. El Fondillón agoniza y vuelve a los orígenes, a la explotación minoritaria de algunas familias para consumo propio.

Poco a poco, el que fue un milagro vinícola se convirtió en un vino extinto. Se dejó de hablar de él y se dio por perdido. Como puntilla, llegaron la Guerra Civil Española primero y la II Guerra Mundial después. Para el fin de la guerra el vino simplemente había desaparecido, ¿o no?

Es evidente que no. Al parecer, a mediados de los años 50 se encontró una barrica de Fondillón repleta de vino en perfecto estado. La madre del vino que había pasado de generación en generación tenía una oportunidad, su legítimo dueño decidió recuperar la elaboración tradicional.

A partir de la barrica mencionada se comenzó un delicado periodo de recuperación. A día de hoy el vino está recuperado y nuevamente goza de un importante reconocimiento. Si antes se mencionaba que su aparición casual se puede considerar un milagro, su reaparición se podría decir que es otro más.

Las características del Fondillón

El proceso de elaboración del Fondillón es muy diferente al de otros vinos. La uva es sobremadurada en la vid. Una vez recolectada se deseca parcialmente durante dos semanas, aunque algunas bodegas afirman obviar este paso. A continuación, se estruja y se deja el mosto fermentando con el hollejo cerca de un mes. Después, se filtra y se pasa a barricas de madera vieja, donde se cría por años.

El proceso de crianza del vino se alarga entre ocho y veinte años o más. Si la nueva añada no ha sido buena, se mezcla con una anterior de mayor calidad. Aún existen soleras de siglos pasados, que se utilizan como base para obtener vinos excepcionales.

Esta costumbre de mezclar añadas viejas y nuevas se ha dado desde siempre en el Fondillón. El vino excelente se comercializaba en una proporción de dos tercios. Un tercio se mantenía en la barrica para elaborar nuevo vino. Es decir, la nueva tanda saldría del fondillón o del fondo de la barrica del anterior.

Además de estos detalles de interés, hay que destacar que este vino en particular se utilizaba por la excelencia de su sabor, pero también por sus cualidades. Al ser un vino de alta graduación, más de 18º, y contener ácido tartárico se utilizaba en barcos como conservante del agua potable. Además, es un potente alimento, rico en antioxidantes, azúcares naturales y ácido cítrico.

Dónde comprar Fondillón

No se puede adquirir Fondillón en cualquier bodega. Uno de los requisitos es que sea alicantina y con amplios conocimientos vinícolas. Te mostramos tres que comercializan el exquisito vino Fondillón:

  • Primitivo Quiles. Esta bodega situada en Monóvar posee un buen Fondillón. Es una bodega que trabaja la uva desde el año 1780, por lo que experiencia no le falta. Se puede obtener una botella a partir de 50 euros.
  • Las Virtudes. La bodega Las Virtudes, en Villena, se constituyó en el año 1961 a partir de 129 socios. Desde entonces, todos han aunado fuerzas para conseguir algunos de los mejores vinos de Alicante, entre ellos un exquisito Fondillón. En nuestra web encontrarás su mejor tesoro por menos de 50 euros.
  • Bodegas Monóvar. Una bodega más en la que encontrarás Fondillón es Bodegas Monóvar. El precio de una botella ronda los 40 euros.

Esperamos que esta breve historia de los inicios del vino Fondillón logre acercarte más a este singular vino. Su proceso y el hecho de que casi haya desaparecido seguramente haya despertado tu curiosidad. Ahora que ya sabes dónde comprar Fondillón solo te queda hacerte con una botella de este incalculable tesoro y degustar su incomparable sabor.