Diferenciar un vino entre tinto, rosado o blanco es relativamente sencillo.

Basta con observar su color para darte cuenta de cuál es cada uno. Pero ¿puedes explicar por qué tienen ese color? A continuación, te explicamos las principales diferencias entre el vino tinto, rosado y blanco. Te contamos con detalle qué es lo que otorga la tonalidad al vino.

Qué diferencias hay entre el vino tinto, el rosado y el blanco

Lo primero que se viene a la cabeza cuando se habla de las diferencias entre el vino tinto, rosado y blanco, es el color de la uva. Sin embargo, no es el color del fruto lo que determina la tonalidad del vino, sino el proceso de elaboración. Te hablamos de este proceso a continuación.

Lo primero que se hace con la uva es separar la pulpa de la parte verde, las pepitas y la piel. Este proceso se lleva a cabo por presión y hay que hacerlo con sumo cuidado. Si se ejerce mucha fuerza, el jugo de las pepitas, ramas y hojas pueden estropear el mosto.

Sin importar el color de la uva, el resultado será un líquido transparente, ligeramente amarillo. El color está en la piel y no en la pulpa. Por eso, cuando se exprime, el resultado es el de un líquido translucido. La única excepción es la garnacha tintorera, que también tiene una tonalidad rojiza en el interior. Entonces, ¿cómo se consiguen los tonos tinto, rosado y blanco?

Los distintos tonos del vino, con sus particulares matices, se obtienen por medio del procesado de la piel de la uva, el hollejo. Este es el que tiene los pigmentos rojos y por tanto el que da el color. Cuando se retira el mosto directamente y se fermenta, el resultado es el de un vino blanco. Si el mosto y el hollejo se dejan juntos por un tiempo, el resultado es un vino tinto.

Para obtener el rosado se utiliza el hollejo sobrante del tinto. Tras aportar las propiedades nutritivas y colorantes al tinto, se utiliza esa pasta para mezclar con el mosto translúcido. El resultado es un vino más claro.

Propiedades de cada vino

El vino que más propiedades tiene es el tinto. Además de elementos nutritivos, este vino tiene los antioxidantes que se encuentran en la piel y las pepitas de la uva. En el caso de los rosados, las propiedades beneficiosas son menos.

El vino blanco no tiene apenas propiedades nutritivas, pero sí contiene una sustancia, la quercetina, que ayuda al metabolismo a absorber el azúcar. Esto lo convierte en beneficioso para aquellas personas que sufren de problemas de asimilación de azúcar, como los diabéticos.

Ahora ya conoces las diferencias entre el vino tinto, rosado y blanco. Por su proceso de elaboración, no solo tienen un color diferente, también propiedades y sabores muy distintos. Elegir cuál sabe mejor, es una decisión que has de tomar por ti mismo.

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